STOP DRILLING YASUNI

Dear friends and colleagues,

As the government of Ecuador discusses an Executive Decree to expand the frontiers of oil extraction into the Ishpingo camp, a protected area of the Yasuní National Park, we believe it is important that the scientific and academic communities express their views on the irreversible destruction that is at stake. We have drafted an open letter to president Moreno that follows the footsteps of the 2004 statement in which the scientist community expressed its concern over an oil road into the Yasuní Reserve.

We invited members of the scientific and academic communities who defend the Yasuní to sign this letter:

https://docs.google.com/document/d/1Df6oitjb-oMJHATyXAwwbzAv0yIUIdn3Wt1JIO6jT1k/edit?usp=sharing

Feel free to share this letter among your networks to gather support. We hope to present this letter next week as Ecuadorian Congress discusses the protection of Yasuní.

Right now the document is in the hands of President of Ecuador and Ecuadorian Congress

All best,

Scientists academics and professionals concerned about the Yasuní

———–

From:  Scientists and academics concerned for Yasuní

To:   President Moreno

Cc:   Presidencia de la Asamblea Nacional

Consejo Legislativo y Comisión de Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional

Ministerio de Hidrocarburos

Ministerio del Ambiente

Secretaría Nacional de Educación Ciencia y Tecnología / SENESCYT

Consejo de Participación Ciudadana y Control Social

Defensoría del Pueblo

Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU

Relator Especial de los Pueblos Indígenas de la ONU

UNESCO

CONAIE

COICA

Tema: Expansión de la frontera petrolera en el Campo Ishpingo, Parque Nacional Yasuní

Carta Abierta de la comunidad científica y académica internacional

al presidente de la República del Ecuador, Sr. Lenin Moreno Garcés, y la Presidencia de la Asamblea Nacional de Ecuador

Su excelencia Sr. Presidente, Sra. Presidenta de la Asamblea:

Les escribimos respetuosamente para expresar nuestra oposición al proyecto de Decreto Ejecutivo que busca redefinir los límites de la Zona Intangible Tagaeri Taromenane (ZITT) dentro del Parque Nacional Yasuní. Estamos alarmados porque el gobierno ha presentado a la Asamblea Nacional una proforma presupuestaria para el año 2019, que propone expandir la explotación petrolera por la compañía estatal Petroecuador en el Campo Ishpingo que se encuentra dentro de la zona protegida del Yasuní. Entendemos que el Campo Ishpingo tendría diez plataformas (cada una con 40 pozos) ubicadas dentro del área protegida de la ZITT, la cual fue explícitamente protegida por el decreto ejecutivo 2187 en el año 2007.

Como científicos y académicos comprometidos con la protección del Yasuní, es nuestra responsabilidad expresar nuestras perspectivas argumentadas sobre los impactos irreversibles que resultarían de esta nueva expansión petrolera en áreas protegidas. Existe suficiente evidencia científica para afirmar que expandir la zona de extracción dentro del campo Ishpingo (1) constituye un riesgo de etnocidio para los pueblos en aislamiento voluntario; (2) aumenta de manera exponencial las amenazas a la biodiversidad del Yasuní; e, (3) incrementa riesgos asociados al cambio climático.

Se describe al Yasuní como un patrimonio de incomparable riqueza biológica, el cual fue declarado Reserva de la Biósfera y Patrimonio Cultural por la UNESCO en 1989 dada su importancia para el planeta. Existen abundantes datos científicos que demuestran la singularidad de la flora y fauna del Yasuní, que tiene la más grande cantidad de especies de árboles en el mundo. En solo una hectárea de bosque primario hay la misma cantidad de especies de árboles que en todos Estados Unidos y Canadá juntos. Por esta razón se considera al Yasuní como una de las 24 zonas prioritarias de áreas silvestres del planeta. Los pueblos indígenas, en particular los Tagaeri y Taromenane, han sido los guardianes de esta biodiversidad. Según el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, el 80% de la biodiversidad que resta en el planeta se encuentra en los territorios de los pueblos indígenas. La biodiversidad y el patrimonio cultural del Yasuní están interconectados, y ambos están en riesgo.

Sabemos que los ecosistemas del Yasuní son muy frágiles y pueden colapsar de manera irreversible ante las alteraciones directas e indirectas provocadas por la operación petrolera. Por ello, entendemos que es fundamental limitar cualquier impacto en esta área por traer daños irreparables en todo el Yasuní. Sobre todo, urge cuidar la biodiversidad que aún tenemos por conocer en el Yasuní, tanto de los pueblos y ecosistemas de los cuales sabemos tan poco. Estas riquezas y saberes constituyen un valor intangible para las futuras generaciones. Al incrementar los impactos por explotación en esta área, indudablemente se hipotecará el futuro de la humanidad. El valor inmaterial de la Biósfera del Yasuní sobrepasa con creces el valor comercial a corto plazo generado por la venta de barriles de petróleo.

Por estas razones, reconocemos la preocupación de la sociedad civil ecuatoriana como legítima y nos unimos a ella de manera no partidista. Creemos que es necesario generar un debate verdaderamente democrático, informado e intergeneracional para realmente entender los beneficios de proteger esta área a corto y largo plazo. Como comunidad científico – académica, estaremos atentos a las decisiones que tomen el Ejecutivo y Legislativo sobre este particular y prestos a proveer nuestros aportes para entender cuál es el mejor criterio para manejar recursos intangibles, pensando en la sostenibilidad de nuestro planeta y de las próximas generaciones.

                                              Atentamente,

Científicos y académicos preocupados por el Yasuní

(ENGLISH VERSION)

RE: Expansion of oil exploration in the Ishpingo Camp, Yasuní National Park

Open Letter from the international scientific and academic community

to the President of the Republic of Ecuador, Lenin Moreno Garcés, and Congress

Your Excellency Mr. President, Mrs. President of the Assembly:

We respectfully write to express our opposition to the proposed Executive Decree that seeks to redefine the limits of the Intangible Tagaeri Taromenane Zone (ITTZ) within Ecuador’s Yasuní National Park (YNP). We are alarmed because Ecuador’s government recently presented to Congress a new budget plan that proposes expanding oil exploitation in 2019 by the state-owned company, Petroecuador, in the Ishpingo camp located within the Yasuní’s protected area. We understand that the Ishpingo camp would have ten platforms (each containing 40 wells), located inside ITTZ’s protected zone, which is in an area explicitly safeguarded by Executive Decree 2187.

As scientists and scholars invested in the protection of the Yasuní, it is our responsibility to express our educated perspectives regarding the irreversible impacts that would result from this new Decree. There is sufficient scientific evidence to affirm that expanding the zone of extraction within the Ishpingo camp would: (1) constitute a risk of ethnocide to the indigenous peoples in voluntary isolation; (2) increase threats to Yasuní’s biodiversity; and (3) increase threats due to climate change.

Yasuní is described as a heritage site of incomparable biodiversity, which UNESCO declared a Biosphere Reserve and Cultural Heritage site in 1989 due to its significance to the planet. Abundant scientific data attests to the uniqueness of Yasuní’s flora and fauna, with the highest number of tree species in the world. In just one hectare of primary untouched forest there are as many species of trees as there are in the USA and Canada combined. Therefore, Yasuní is identified as one of the planet’s 24 wilderness priority areas. Indigenous peoples, especially the Tagaeri and Taromenane, have long been guardians of this biodiversity. According to the United Nations Development Program 80% of the remaining biodiversity on the planet thrives in territories home to indigenous peoples. Yasuní’s biodiversity and cultural heritage are interconnected, thus equally at risk.

We know that Yasuní’s fragile ecosystems are prone to irreversible collapse in the face of direct and indirect disturbances caused by oil exploration. We therefore consider it fundamental to limit any impact in the Ishpingo camp that will be irreparable to Yasuní at large. It is particularly urgent to protect this area for the knowledge we have yet to learn, both from the Yasuní peoples and ecosystems we know so little about. Indeed, to expand its zone of resource exploitation may well jeopardize the future of humanity. The lasting immaterial value of the Yasuní Biosphere Reserve surpasses any short-term financial value generated by oil extraction.

For these reasons, we recognize the opposition of Ecuadorian civil society as legitimate and join them in a non-partisan manner. We believe it is necessary to engage in a truly democratic, informed, and intergenerational debate to fully grasp the benefits of protecting this area both in the short and long run. Our community will pay close attention to the decisions of the Executive in this matter and remains available to provide the best criteria for understanding how to manage intangible resources for future generations.

                                            Sincerely,

Scientists and academics concerned for the future of Yasuní

580 signatures on line

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